6 de Agosto de 2007

 EDUCACION  CIUDADANA PARA ADULTOS

            En el ambiente está la polémica suscitada con la nueva asignatura de “Educación para la ciudadanía”, que se proyecta impartir en las aulas,  pues en  ella se cuestiona  el derecho y libertad que tienen los padres de educar a sus hijos en los principios morales que ellos crean mejores.  Nunca debe ser un estado educador de conciencias.Así pues, el hecho de que unos niños sean adoctrinados  en una moral contraria a la que profesan sus progenitores puede llegar a ser  un gran  conflicto.

            Pero pueden darse  problemas mayores.  Puede ocurrir esto cuando haya  padres que están dispuestos a criticar esa futura formación ciudadana que se impartirá en las aulas, incluso hasta llegar  a la objeción de conciencia, sin darse cuenta de que ellos mismos están entregados de pies y manos, además  muy a gusto,   a  otra formación ciudadana que en  nada es  edificante.

            Leía el otro día un reportaje en el que se analizaba y criticaba ciertos  programas televisivos  que llevan en sí veneno, y que son totalmente contrarios a esa educación en valores, que todos soñamos y buscamos para nuestros pequeños.  Estos programas de consumo masivo si que son una verdadera educación permanente para la ciudadanía  con sus libros de texto para el adoctrinamiento  diario de los principios inmorales del aquí todo vale, o aquí no pasa nada.

          ¿De qué sirve objetar para   que los hijos no asistan a  Educación para la ciudadanía, si los mayores vamos a la escuela  diaria   de las televisiones  dominantes, con sus atrevidos programas en los que   nos hacen ver lo blanco negro, normal lo anormal, ético lo amoral? ¿De qué nos sirve  este rechazo si a la vez nos  estamos empapando de unos arquetipos de héroes,  donde  se aplaude al delito y se hacen homenajes a los  delincuentes?

            En la vida hay que ser lógicos y consecuentes.  Cada día tenemos que hacer revisión de nuestra vida a ver si no estamos metidos en el rollo de una vida absurda.  Esta palabreja viene del latín, absurdo significa  una sordera  endémica  a todas aquellas voces   que nos  invitan a vivir  valores superiores.  El tiempo de vacaciones es un buen momento para reflexionar  y curar sorderas, darnos cuenta qué es lo que mueve nuestra vida.  Si  para nosotros todo es comer, beber y pasarlo bien, sin otros ideales,  estamos siendo víctimas de la peor educación para la ciudadanía que pueda darse.  Vivamos  atentos   a las llamadas de la conciencia,  y esto sí  puede hacernos salir de una vida absurda. A la vez, con nuestra conducta, nos  convertirnos en los mejores educadores de ciudadanía para nuestros pequeños.  

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