17 de Agosto de 2007

Obras son amores, y en el amor está la verdad

Un día preguntó Pilato a Jesús, ¿Qué es la verdad?  No  hubo respuesta.  Jesús había dicho de si mismo que Él era la verdad. Y por ser testigo de la verdad tuvo que morir en la cruz, y mientras se desangraba, todavía había  muchos insensatos  que lo insultaban  tachándolo de mentiroso y  embaucador.

 Hace poco leía un amplio  reportaje donde se hacía ver  el gran compromiso que la  Iglesia española  tiene con muchísimos pueblos del tercer mundo a través de sus misioneros y ongs.  Yo tuve la suerte de pasar los mejores diez años de mi vida con los más pobres del mundo en África.  Me siento pues  muy orgulloso de pertenecer a esta Iglesia  que tanto bien está haciendo por los más pobres del tercer mundo.

 Te encuentras tan contento con estas cosas, y ¡zass!  Viene una encuesta a amargarte un poco la vida.  Según unos estudios, vaya Vd. a saber quién los hace, y desde qué presupuestos o intenciones  se confeccionan, te encuentras que  la  institución menos valorada por las gentes,  por su inutilidad y  porque es la que menos aporta a la sociedad es la Iglesia católica.

 Ante estos contrastes, ¿ con  qué nos quedamos?,  ¿dónde está la verdad?  Dice el refrán que obras son amores y no buenas razones.  Sabremos que hay verdad, allá donde haya  obras que la contrasten y la confirmen. Así pues después de lo dicho, quiero hablar un poco de la Iglesia y de los jóvenes.

 En Hellín están los Hermanos de la Cruz Blanca.  Es una institución  que cuida unos setenta  minusválidos físicos y mentales Paso muchos ratos en esta casa, y me alegro de ver la suerte que tienen estos chicos de encontrarse en un ambiente de tanto cariño, amor y respeto.  Esta casa es una hermosura y mira por dónde es  una obra  de la  Iglesia.

A  esta casa han llegado  estos días   un grupo de veinte jóvenes venidos de Badajoz para tener aquí un campo de trabajo.  ¡Qué hermosura ver a estos chicos y chicas  tratar a los enfermos,  levantarlos, ayudarles en la ducha,  darles de comer, cantar, bailar,  hacer fiestas para sacar a los internos de la monotonía de cada día!. Estos chicos por la mañana se atan unos lazos a la muñeca, son los compromisos que se  han tomado y  por la tarde darán cuenta de ello.  Estos jóvenes además rezan, asisten a la Eucaristía, y están dispuestos a dar lo mejor que tienen  para que nuestra sociedad tenga futuro.

 Así pues podemos decir que en esta Casa de Cruz Blanca hay verdad,  y que estos jóvenes buscan la verdad de una vida noble y buena. Podemos concluir al final, que por encima de unas y otras opiniones, de  unas encuestas o de  otras, lo que queda es que  obras son amores, y en el amor está la verdad.

 

                                               Manuel de Diego Martín

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