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12 de Noviembre de 2007 |
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Mi vecina Rafael Toledo Díaz Nada que ver con una "noche toledana" es lo que me sucedió la otra noche en Toledo. Estábamos reunidos en la céntrica plaza de Zocodover un numeroso grupo de seudo-turistas, para realizar una ruta sobre leyendas acontecidas en calles y lugares de la Ciudad Imperial. Pertrechados de emisora y pinganillo, cualquiera podría pensar que estábamos escuchando la retrasmisión del partido de turno, la idea se desmonta porque entre nosotros había muchas féminas y Toledo es una ciudad muy turística. Los guías que nos enseñaban como funcionaban los artilugios son trabajadores autónomos de estas nuevas profesiones, que dan salida laboral o significan un complemento económico a licenciados en historia, arte o simples enamorados de su ciudad. Fieles a las órdenes dictadas directamente a nuestras orejas, nos condujeron en fila india atravesando los estrechos callejones de la judería, o sorteando a los coches, que de vez en cuando circulaban, desentonando con la historia que nos cuentan al oído, y con el entorno mágico que nos rodea. La Leyenda del Beso, la Leyenda del Pozo Amargo o la que nos han contado sobre el Callejón del Toro, curiosidades ignoradas, aun habiendo visitado la ciudad en bastantes ocasiones. Una experiencia realmente grata, rematada por los organizadores invitándonos a un vino al final del recorrido en un local de moda. Ni que decir tiene que acertaron de pleno, porque aunque no hizo excesivo frío para esta época del año, a esas horas de la noche hacia un biruje considerable, que atenuamos calentando el estómago. Allí apoyados en la barra, saludé a un conocido que también escribe, de hecho incluso ha publicado y le han premiado algún cuento. Durante el transcurso de la conversación me afirmó que el cuento es uno de los géneros que mas le gusta. Hablamos de libros y de galardones literarios entre otras cosas, y como se que también escribe artículos frecuentemente tuve la indiscreción de preguntarle si era real, si existía la vecina a la que hace referencia en muchos de sus escritos, o simplemente era de su invención. Me sonrió y me hizo un guiño de complicidad, dejándome la duda sobre la existencia de su vecina Mari Carmen. Algo así debería yo hacer con mi vecina Ramona, ella y el "vigilante de la playa" (que así llamamos al empleado del garaje de enfrente) nos tienen controlado a todo el barrio, si entras, si sales, si vas o si vienes, subes o bajas. Si alguno de estos dos personajes viviesen en algún lugar pequeño podrían premiarles con el título "Cotilla mayor del Reino". Mi vecina Ramona es una mujer de armas tomar, de vez en cuando se planta en el rellano de la escalera y apoyando las manos sobre la barriga se convierte en una, barricada difícil de franquear, mi vecina no está gorda, solo le sobran algunos kilos que según ella le producen las pastillas que se toma para los nervios. Convertida en un obstáculo insalvable despotrica sobre el calzonazos de su marido y la bruja de su suegra, a la que no soporta desde que se hicieron novios, hace ya muchísimos años. Menos mal que este cotilleo de escalera se diluye rápidamente, todos sabemos como son Ramona y su marido, nunca te negarán un favor. Y sobre todo, la nuestra es una ciudad grande, saliendo fuera del portal, cada uno va a lo suyo. El otro día coincidí con mi vecina en la frutería, como vio que había comprado un kilo de castañas, se enrolló conmigo, me dijo que a ella le gustaban mucho pero que le estreñían demasiado. Yo le dije que lo hacia casi por tradición, porque eran los Santos, aunque no estaba haciendo demasiado frío. Ella entonces me explicó que había comprado una bolsa de cinco kilos de caramelos. Al ver mi cara de sorpresa, aclaró que eran para dárselos a los niños la noche de jalovey (halloween) y los que sobrasen, los daría cuando vengan a pedir el aguinaldo. Le revelé que no estaba muy conforme con estas tradiciones importadas, acordándome de la excursión, y que una de las leyendas era de Bécquer, le dije que en el colegio cuando éramos pequeños, por estas fechas leíamos en la escuela "El Miserere" y también el "Retablo de Maese Pérez" y hablábamos de cosas de miedo como La Santa Compaña, y eso que es una tradición de los gallegos. Le expliqué que en mi tierra somos un poco tanáticos, aunque ya menos. Y para que quedara clara mi postura le insinué que esas calabazas iluminadas y esos disfraces eran una chorrada, que la única calabaza que alguna vez nos importó algo era "La Ruperta" del Un, dos, tres. Como mi vecina va a lo suyo, no debió importarle mucho nuestra discrepancia en el último encuentro. Sin ir más lejos a los pocos días, al verme subiendo cargado con las bolsas del super, bajo el pretexto que descansara me contó otro chismorreo. Resulta que como su piso da al otro lado de la calle, el fin de semana pasado hubo una movida entre la policía y unos peruanos. Lo cierto y verdad es que estuvieron toda la noche en vela a causa de los gritos y las voces, un autentico alboroto que sufrieron todos los vecinos. Yo se que mi vecina Ramona tiene una doble moral, por un lado se come a besos al negrito que vive en el primero, le dice lindo, rico, bonito y todas cosas que se le dicen a los bebés. Por detrás pone a caldo a estos nuevos vecinos que están viniendo al barrio, pero en este caso concreto le doy la razón, porque muchos de ellos solo quieren saber de derechos y no de deberes, y si te atreves a decirles algo sobre su conducta antisocial, enseguida te tachan de racista y xenófobo. Al final de la conversación volvimos a hablar del puente de los Santos, que este año si que ha caído bien en el calendario, le pregunté como iba a disfrutarlo. Me dijo que irían al pueblo en un viaje de ida y vuelta a poner flores, pero que el sábado volvería porque tenía entradas para ver "El Tenorio". Yo se que mi vecina Ramona es un poco burra, pero me sorprendió cuando me dijo que su marido y ella casi todos los años iba a ver esta obra de Zorrilla, y que se emociona como una tonta cuando don Juan le coge la mano a doña Inés y recita: ¡Ah! ¿No es cierto ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor? Esta aura que vaga llena de los sencillos olores de las campesinas flores…. |
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