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12 de Noviembre de 2007 |
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El fracaso escolar y
los accidentes laborales CARLOS PEDROSA, Secretario General de UGT Castilla-La Mancha La relación existente entre falta de formación y accidentes en el trabajo es una cuestión tan ampliamente contrastada, que únicamente vamos a aportar un par de datos para ponernos en situación: De los 64 muertos registrados por el Ministerio de Trabajo en Castilla-La Mancha durante los 9 primeros meses de este año, 14 llevaban menos de un mes en el puesto de trabajo, es decir, uno de cada cinco fallecidos. Esta proporción se mantiene si analizamos los accidentes graves, apartado en el que vemos que de 329 heridos de gravedad registrados, 64 tenían una antigüedad inferior a un mes. Entre los trabajadores muertos este año, conocemos la edad de 56 de ellos, de los que nueve tenían entre 18 y 20 años (un 16,01 por ciento) Esta cifra se eleva a 15 fallecidos si ampliamos el ámbito de edad hasta los 25 años (un 26,71 por ciento). ¿Por qué resulta tan peligroso el primer mes en un puesto de trabajo?, ¿por qué resulta tan peligroso el inicio de la vida laboral? En UGT no tenemos la menor duda de que la respuesta está directamente relacionada con la falta de formación, tanto genérica en materia de Seguridad y Salud Laboral, como específica y adecuada al puesto de trabajo. Por otro lado, vemos que en nuestra región el fracaso escolar está en el 30,2 por ciento (Datos MEC), 6 décimas por encima de la media nacional. Esto significa que tres de cada diez adolescentes en Castilla-La Mancha abandonan la enseñanza obligatoria sin obtener título alguno. Este dato es más preocupante si tenemos en cuenta que nuestro sistema educativo no contempla alternativas eficaces para reenganchar a estos jóvenes, por lo que su entrada al mundo del trabajo se produce sin que tengan una mínima cualificación. Por tanto, tenemos en las ciudades y pueblos de la región a centenares de jóvenes sin titulación alguna, -muchos de ellos con 16 años recién cumplidos-, buscando un empleo en profesiones en las que no se les pida una cualificación profesional que no han adquirido y abocados a entrar en el mundo laboral por la puerta de la precariedad. Esta mezcla de poca formación, nula experiencia y trabajo precario es explosiva y, en demasiados casos, sinónimo de siniestralidad laboral. Además, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales reconoce esta circunstancia cuando señala a los menores de edad como trabajadores que requieren una especial atención por parte de los empresarios, reconociendo que están más expuestos a sufrir un accidente que otros trabajadores con más edad y experiencia. Para UGT la siniestralidad no es una maldición bíblica que tengamos que soportar con resignación. El objetivo de siniestralidad "cero" es irrenunciable y no hay que parar hasta conseguirlo. Para ello hay que analizar las causas y actuar en consecuencia. Y si todos estamos de acuerdo en que la falta de formación está detrás de la siniestralidad, principalmente de los jóvenes, tenemos que tomar medidas puntuales que anulen este factor de riesgo. UGT ha presentado una batería de propuestas para la negociación del nuevo Acuerdo Estratégico para la Prevención de Accidentes Laborales en Castilla-La Mancha, muchas de ellas encaminadas a conseguir que ningún trabajador entre en el mercado laboral sin una formación genérica en materia de prevención y específica en cuanto al puesto que va a desempeñar. La Consejería de Trabajo y Empleo parece bien dispuesta a echar el resto en la lucha contra los accidentes laborales en Castilla-La Mancha y lo celebramos. Ahora hay que ver como esta disposición se traduce en recursos, no sólo cuantificables en una cantidad más o menos llamativa de millones de Euros, sino buscando la eficacia necesaria en acciones puntuales que puedan someterse a una evolución periódica que permita conocer su efectividad y, en caso necesario, poder reconducirlas. Las acciones sin dotación presupuestaria, no pasan de intenciones. Por eso en UGT quisimos ser previsores y antes de verano ya estábamos reclamando la apertura de negociaciones, para que las medidas que se acordaran pudieran ser contempladas en los Presupuestos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para 2008. Sin duda alguna la formación en sectores como el de la construcción y otros de lo que ésta tira: metal, tejas y ladrillos, etc., es de las más bajas, la mayoría de los trabajadores no tienen terminados los estudios básicos de "Graduado Escolar" o "ESO", la formación adquirida por estos trabajadores es una formación recibida en el puesto de trabajo –"aprender haciendo"- si bien, con todas las carencias y deficiencias de un aprendizaje sin pautas metodológicas. Un porcentaje importante de los alumnos que abandonan prematuramente sus estudios y encuentran en estos sectores una salida laboral –que no profesional-, son mano de obra nada cualificada y con grandes carencias formativas en materia de prevención y seguridad. La especialización de estos sectores –construcción y relacionados-, es otro factor determinante, la atomización de profesionales en las obras conlleva un alto riesgo sobre todo para los más jóvenes y carentes de experiencia que desconocen cuáles son las tareas que desempeñan esos profesionales y cuáles son los factores de riesgo de sus trabajos. Por ello en UGT vemos necesario regular el acceso al mercado de trabajo de los jóvenes que no tengan una cualificación acreditada en el sector correspondiente y que ésta incluya la formación específica necesaria en prevención de riesgos. Esta regulación permitiría a la Administración en un garante eficaz de la seguridad a través de la dotación para estos jóvenes trabajadores de la formación necesaria que garantice la adquisición de conocimientos, aptitudes y actitudes, en definitiva, de capacidades en materia de prevención y seguridad, así como de formación específica del sector y del oficio para la obtención de cualificaciones o certificados de profesionalidad que sean imprescindibles para iniciar su vida laboral. De una forma u otra, para la UGT es un objetivo primordial dejar de lamentar que tal o cual accidente se haya producido porque el trabajador carecía de formación. Es un objetivo posible en el que seguro que empresarios, trabajadores y administraciones coincidimos; lo que necesitamos son acuerdos y decisiones, valientes y novedosas, para alcanzarlo. |
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