28 de Noviembre de 2007

Rafael Toledo Díaz

Nada es lo que parece, o de lo que veas, la mitad creas.

Como no podía ser de otra forma y frecuentemente, el cine utiliza hechos históricos como argumento para películas comerciales y de entretenimiento. Es por eso que al lenguaje cinematográfico, le sucede el mismo fenómeno que a la literatura con los bets-seller. Todos aquellos que consumimos este tipo de productos culturales asumimos la tentación de creernos a pie juntillas hechos y citas que se reproducen en los mismos, sin tener en cuenta que solo significan un punto de partida. Muchas veces sin rigor, enalteciendo u obviando acontecimientos claves para entender la historia, tan manipulable dependiendo de quien nos la cuente y sus intereses.

Estos días la cartelera nos ofrece una producción del Reino Unido titulada "Elizabeth: La Edad de Oro". El film pretende contar con un dudoso rigor histórico, una parte del reinado Isabel I de Inglaterra, denominada también "La Reina Virgen" o "La Buena Reina Bess", hija del célebre Enrique VIII y Ana Bolena.

Con las enormes posibilidades que brinda la tecnología, la película tiene escenas sorprendentes de la batalla naval entre la Armada Invencible y la Royal Navy, de tan ingratos recuerdos para nuestra historia. La extravagante posibilidad de un triangulo amoroso entre Elizabeth, su dama de compañía favorita Bess y el aventurero fundador de Virginia Walter Raleigh, aportan la parte íntima de los personajes. Sin olvidar el ambiente político de la corte, con el secretario de confianza Francis Walsingham mano derecha de la reina, descubridor de una conjura que implica a la católica Maria Estuardo reina de Escocia para despojar del trono a Isabel. Ayudan a completar la película, pinceladas sobre Felipe II y su política de enfrentamiento con Inglaterra por motivos económicos y religiosos, detalles muy necesarios para comprender y situar el momento histórico en el que se argumenta el largometraje.

Estas películas despiertan mi curiosidad, y antes que desaparezca el interés me acerco a fisgonear en los libros de historia para contrastar cuanto hay de cierto en los hechos relatados y así poder recordar cronologías de reyes y personajes que con el paso del tiempo había olvidado o descolocado.

A ojos vista, la película es muy anglófila, cierto es que la Grande y Felicísima Armada, que así también se llamaba la Armada Invencible sufrió un serio revés en su enfrentamiento con la flota inglesa, pero hasta que no paso un tiempo los ingleses no fueron conscientes de la victoria..

Existen numerosas tergiversaciones históricas, en general no se revela que la flota anglosajona contaba con mayor número de naves, sin embargo el tonelaje estaba a favor de "La Invencible" con navíos de gran envergadura capaces de mayor precisión en el tiro artillero en las revueltas aguas del Canal. Muchísimas de las bajas que se produjeron en las armadas, no fueron producto de la batalla, sino de las malas condiciones de los embarcados, que sufrieron epidemias de tifus y disentería. La flota española fue diseñada por el almirante Don Álvaro de Bazán, el Marques de Santa Cruz no pudo desempeñar su empresa porque falleció, ocupando su lugar en el mando el Duque de Medina Sidonia Alonso Pérez de Guzmán el Bueno. La victoria anglosajona fue sobre todo consecuencia de los errores cometidos por la expedición española. No está contrastado que Felipe II monarca austero y parco en palabras, al conocer la noticia del desastre pronunciase la famosa frase: "Yo envié mis naves a luchar contra hombres, no contra los elementos".

La película desea ridiculizar la figura del rey español, insinuando debilidad frente a la fortaleza del personaje de Elizabeth. Asimismo Walter Raleigh es tratado en el film poco más o menos como pirata, pero si buscamos datos históricos nos dicen que fue un marino y político inglés. Es una realidad comprobada que la reina Isabel coqueteó con los piratas ingleses que abordaban a los barcos españoles que volvían de las Indias, diezmando la flota y arrebatando las riquezas para beneficiar a su majestad. Muestra evidente fue el pirata ingles Francis Drake que atacó y saqueó Cádiz en 1587 destruyendo treinta barcos destinados a La Invencible, y retrasando la expedición. Sir Francis Drake llego a ser Vicealmirante de la Royal Navy.

El trasfondo religioso tan decisivo y determinante que marcaba las alianzas entre soberanos y naciones en aquel tiempo, en la película resulta descafeinado y poco determinante en la trama. Si nos creemos a pie juntillas lo que hemos visto en la pantalla, aquellos hechos nos exponen el declive de la Armada Española, sin embargo la historia demuestra que la supremacía española en la mar continuó a pesar de la derrota y la pérdida del dominio sucedió años más tarde.

Ni el Siglo de Oro, La Leyenda Negra, La Inquisición y el Imperio español donde no se ponía el sol, conocimientos que aprendimos en la escuela son tan preclaros e infalibles como nos decían. Ni el reinado de Elizabeth fue tan determinante como quiere mostrar la película.

Es seguro que a partir de aquellos hechos empezó el lento declive de nuestro imperio, el conflicto que se produce por el fraccionamiento del cristianismo entre católicos defendidos por nuestro rey Felipe II y protestantes opción elegida al final por Elizabeth consiguen abrir nuevas formas de entender Europa, el reconocido mundo civilizado de entonces.

1Estos días nos hemos congratulado y recreado con una expresión, que el tiempo determinará si es una frase para la historia o quedara solo en simple anécdota, el Rey de España le dijo al populista Hugo Chávez: "¿Porqué no te callas?"

Los artículos firmados son de responsabilidad de sus autores: EL DIARIO no comparte necesariamente las opiniones que se expresan en los mismos. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier artículo, información, fotografía o dibujo sin permiso escrito de EL DIARIO

El Diario de Hellín Digital - Ediciones Illunum. C/. López del Oro, 7-1D. 02400 HELLÍN (Albacete).CIF: B02239614. Tfno. 967305200. Fax: 967306420