Mañana
celebramos el día de Manos Unidas, jornada conocida como campaña contra el
hambre. Manos Unidas es una ONG de la Iglesia española que desde hace un
montón de años tiene como único objetivo poner en marcha proyectos
solidarios que ayudan al desarrollo integral del hombre.
En mis años de misionero en África tuve la gran suerte de
recibir ayuda de Manos Unidas para construir pozos, albergues y aulas de
alfabetización. ¡Dios, mío, cuánto bien están haciendo estos proyectos en
aquella comarca! Para mí, lo ocurrido en la misión de Safané no es más que
un botón de muestrq del inmenso bien que esta Ong española está haciendo en
el ancho mundo.
En estos tiempos en que la Iglesia española y sus obispos
sufren los embates de ciertos grupos progresistas con la constante amenaza
de que os vamos a cortar el grifo rompiendo los acuerdos, tenemos que decir
alto y claro que la Iglesia española seguirá dando agua aquí y allá, hasta
el último rincón del mundo. Los veneros del amor a Jesús y la apuesta por el
hombre siguen cargados de vida y no faltará generosidad y dinero para hacer
aquello que haya que hacer.
Este año el lema de la campaña es "Madres sanas, derecho
y esperanza" Así pues el lema es un canto al papel determinante que una
madre tiene en su hogar en la sublime misión de dar vida. Leía estos días
esta reflexión que nos ayuda a comprender el espíritu de la campaña. Decía
así: "Una madre es aquella que puede ocupar el lugar de los otros, pero cuyo
lugar no puede ocupar nadie más"
Efectivamente, lo constatamos cada día. ¡Qué suerte
tienen esos niños cuya madre está a su lado noche y día.! Cuando el niño va
al cole, allá está la mama para darle un beso al dejarlo y otro al
recogerlo. Cuando el niño va a la catequesis allá está la mamá para llevarlo
y después recogerlo y preguntarle qué han hecho esta tarde y que el niño
pueda explayarse. Ya sé que esto no siempre es posible, pero sí puede servir
como ideal y referente. Esta necesidad de tener una madre al lado, es más
necesaria aún allá donde la vida es más precaria, como sucede en los países
pobres. De ahí que nos digan las estadísticas que cuando los niños se quedan
sin madre, casi están condenados a morir con ella.
Por eso Manos Unidas habla del derecho de las madres a
tener medios, a tener salud, a tener cultura para que puedan desarrollar con
mayor plenitud su misión maternal. Así pues las mujeres tienen el derecho a
desplegar todas sus posibilidades educativas. Si así es, un futuro grande se
nos abre. Como dice el refrán "de tal palo, tal astilla" Si tenemos madres
sanas, en todas las dimensiones de su personalidad, hay esperanza, los niños
tienen asegurado un gran futuro.