8 de Mayo de 2008

El Sirimiri

ES SÁBADO DÍA 3 DE MAYO DEL AÑO 2.008, Y YO DESDE MI VENTANA contemplo el aspecto desolador que en los últimos años ofrecen las calles de Hellín la mañana del DIA DE LA CRUZ, una fiesta local poco reconocible, que en su tiempo fue intimista y popular, con ribetes familiares y románticos antaño, pero que en el presente, peligrosamente engarzada a la costumbre arquitectónica y de ingeniería del puente laboral y viajero, se ha convertido en una especie de burocrática espantada, que deja las calles desiertas y los bares y cafeterías cerrados como oficinas administrativas en vacaciones, mientras que los sueños de mis tiempos juveniles, convertidos en simples e irrealizables recuerdos y quiméricas añoranzas sin principio reconocible, pero con final perfectamente determinado, se deshilachan hasta desaparecer en los vientos de la nostalgia.

Todo parece desde esta atalaya ventanera como más perezoso, como si el transcurrir de la mañana hubiese adquirido un billete de lentitud y modorra para transcurrir, que para algunos de los pocos que se quedan, principalmente inmigrantes ajenos a la histórica celebración, incita al paseo y a la molicie más grata, disfrutada este año bajo la perspectiva de una climatología bondadosa, tal vez excesivamente inclinada al alza termométrica, que invita más a la huida que a devanar la maraña física de caminar buscando un rumbo que ni siquiera es excesivamente gratificante.

Y es que nada recuerda al pasado en este DÍA DE LA CRUZ desposeído de todo su gustoso sabor pueblerino y deliciosamente ilusorio, que en tiempos de mi adolescencia, quizá por la ausencia de incitaciones a la aventura que hoy en día son cotidianas, convertía a esta fiesta con sus especiales connotaciones en un misterioso cuento de posibles encantos amorosos forjados en nuestras mentes jóvenes, y destrozados después brusca y dulcemente a la hora de tropezarse con la realidad que el tiempo y las rigurosas costumbres exigían.

Mañana llena de cruces pedigüeñas rudimentariamente construidas, engarzadas y adornadas por juveniles manos que ahora, con muy buena fe y frío intento de resurrección exento de espontaneidad , se pretende reinventar incitando su creatividad con el premio que sustituya al donativo, sustituyendo la improvisación y el ingenio por el presunto diseño y el I + D de juguete en lo que se convierte el inocente juego, toda una competitividad que puede servir de estímulo y hasta de divertido campeonato, incluso de emulación cara al futuro, pero que destroza el ensueño de los que recordamos otras formas tal vez caducas de los juegos infantiles.

Son otros tiempos, otras ilusiones y otras motivaciones las que mueven, tal vez para mejor, las estructuras de una fiesta que no se parece en casi nada a aquellas de cruces rudimentarias generalmente, paseadas por las mañanas en busca de donaciones, y de meriendas campestres por las tardes, en busca del imposible y ansiado amorío, o el acercamiento leve pero reconfortante añorado por el adolescente empeño.

Son tiempos estos actuales en los que no se me hubiese ocurrido recitar aquellos románticos y juveniles versos cargados de inocencia que aún recuerdo, y que pensados para unos ojos de muchacha esquiva decían así hace ya muchos años:

Con el verde del campo, cariño

se levanta la Cruz de Primavera,

con el verde del campo, cariño

me invita el corazón a que te quiera.

Está lindo el sendero

y se cubre de flores nuevas la mon taña,

y el verde, cariño

en el azul se baña.

Sin duda, eran otros tiempos.

* * *

COMO ME GUSTA INCLUIR EN LOS SIRIMIRIS UN BREVE RECUERDO para dejar constancia de lo que para mí significa colocar el en apartado de LA BUENA GENTE DE HELLÍN a personas que merecen éste calificativo por su comportamiento, por su ejemplo y por las cualidades que les adornan para ser considerados como seres humanos a enaltecer o comportamientos que emular.

En este caso mi recuadro de LA BUENA GENTE se engrandece con la inclusión del nombre de un deportista que ha sabido no solo ganarse el respeto de sus paisanos, sino también el cariño y la admiración de todos los hellineros y hellineras, por su capacidad para fomentar el amor al deporte en los demás, y sobreponer esta capacidad y este amor a sus propios problemas personales a los que jamás se ha querido ver sometido, y por encima de los cuales sigue dando lecciones de deportista, de docente que imparte con dedicación su sabiduría, y de caballero que no alardea de sus virtudes; en definitiva un hombre destinado a ocupar un lugar preeminente entre la BUENA GENTE DE HELLÍN. Me estoy refiriendo, naturalmente y el lector ya lo habrá comprendido, a HONORIO SORIA, deportista ejemplar, y excelente persona que en adelante prestará su respetable nombre a una carrera ya tradicional en el calendario deportivo de Hellín, LA MEDIA MARATÓN, un merecido galardón que su ciudad, a través del Ayuntamiento, le otorga para que sea un permanente recordatorio para la juventud hellinera amante del deporte.

Gracias, HONORIO SORIA, por el impagable ejemplo que es tu vida.

* * *

LA IDEA DE QUE LOS NIÑOS SON UNA PROPIEDAD EXCLUSIVA DE SUS PADRES ES DE POR SI BASTANTE PELIGROSA. Los Niños, como cualquier persona, no son fincas, ni automóviles, ni valores cotizados en Bolsa, ni ninguna posesión sobre los cuales los padres (amos) deben ejercer un poder omnímodo, pero la verdad es que se preconiza por muchos y a veces se actúa con ellos como si lo fueran. Se dice, mis hijos se educarán como yo quiera, estudiarán lo que a mi me parezca bien, profesarán la religión que yo elija para ellos, y nadie se podrá interponer sobre lo que yo decida por ellos (sea saludable o no), sea esto bueno o malo para su personalidad, para su presente y para su futuro. Confunden la educación y el asesoramiento con la propiedad y el mandato. Este concepto de propietarios de los hijos puede llevar a los padres a una trayectoria que vaya desde la protección (lógica) hasta el abuso (esclavitud o servidumbre), y constituye un peligroso juego en el que con frecuencia lo único que se consigue es el deterioro de ese ser humano llamado niño.

Y así vemos siempre que los niños son los grandes perdedores de los disparates de pensamiento y obra que cometen los mayores sin ninguna sensibilidad (guerras, situaciones económicas graves, peleas, violencia, etc.).

Así lo vemos cuando los derechos de los niños son vulnerados por extraños como en el caso de la niña MARI LUZ y los muchos otros de su estilo, o el asunto del sacerdote cavernícola que expulsó de la Catedral de Almería a 17 niños afectados por al síndrome de DOWN alegando para ello que estorbaban y que al fin y al cabo ellos "ni sufren ni padecen, ni entienden". Y también lo vemos cuando la agresión parte precisamente de los padres o familiares de los propios niños, y como ejemplo pongamos el caso del malvado austriaco FRITZL, que exacerbó el concepto de propiedad (que algunos tienen) hasta el extremo de crueldad increíble con conductas tan comentadas por los medios, que por horribles no es preciso reproducir ahora.

Esta posesión incontrolada de los padres se está revelando ahora con el concepto de ser los únicos en posesión de dudosas verdades sobre su educación.

Que no se olvide nadie, y menos los que creen ser amos de sus hijos, y aquellos extraños que abusan de su debilidad, la frase de Jesús: "Ay de quien escandalice y haga daño a estos pequeños, más le valiera no haber nacido".

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