El primer aniversario de la declaración
de la gran fiesta hellinera como de interés turístico internacional, ha
podido ser un reclamo para nuevos visitantes que se han dado cita,
fundamentalmente desde el Miércoles Santo, junto a aquellos que ya tienen
anotado en su calendario su presencia en la ciudad durante estos días tan
intensos y diferentes.
En este sentido, prácticamente todos los hoteles y
restaurantes de Hellín han colgado el cartel de completo: y es
que, son muchos los que adelantándose a la Semana Santa, llevan a cabo las
reservas con casi un año de antelación.
Con independencia de las últimas horas, la climatología
está de momento acompañando ya que, tras la fina lluvia de la mañana del
pasado Jueves Santo, posteriormente cesó y se pudo desarrollar con total
esplendor la Procesión del Silencio, con el cambio de recorrido que
hace ya meses aprobó el Pleno de la Asociación de Cofradías y
Hermandades.
En este sentido, el desfile recuperó el itinerario
tradicional a partir de la calle Sol, con el giro novedoso por
la calle Naranjos, hasta que la Santa Cena discurrió-éste fue
otro de los cambios-por la calle del Arco, con el fin de
desembocar en la calle De Eras y seguir con el resto del
recorrido hasta el final de la Procesión, marcado en Capuchinos.
Luego, los tambores volvieron a tomar las calles de la
ciudad e inundaron con sus redobles las calles más céntricas como El
Rabal, Sol, Benito Toboso, o Jardín Martínez Parras,
dentro de un ambiente en el que se no se produjeron incidentes de
consideración.
Una noche mágica
En medio de la noche, no faltó la degustación el típico
mojete como plato central de la gastronomía de muchas peñas donde, a buen
seguro que también se degustaron empanadillas, bacalao, habas, lechuga o
tortilla, dentro de esa rica gastronomía local que en estas fechas cobra aún
más protagonismo si cabe, y como perfecto restituyente para la ascensión al
Calvario.
Precisamente, de mañana, el Camino de las Columnas
se convirtió en perfecta autopista para miles de tamborileros que,
el año pasado, por culpa de la lluvia, no pudieron saborear como habían
deseado y esperado todo un año, esta mañana tan especial.
Mientras tanto, a las 07:30 de la mañana, desde la
Iglesia de La Asunción, se ponía en marcha la Procesión, con esa
salida obligada por la calle Santa Clara ante las obras de
construcción del Museo de Semana Santa que, sin embargo, ha servido para
ganar una estampa bella y digna de todos los elogios.
Entre los nazarenos, las bandas y, sobre todo costaleros
de los 17 pasos que tuvieron que hacer el recorrido, caras de cansancio,
pero de ilusión y de expectación ante el desarrollo de la Procesión más
larga de cuantas se celebran en la Semana Santa de Hellín.
En la cima del monte hellinero quisieron estar presentes,
por ejemplo, la senadora del Partido Popular, María Encarnación
Naharro, para conocer de cera esa estampa en el Calvario, en
presencia del presidente local del partido, José María Barcina; el
secretario general, Juan Antonio Moreno Moya, o Julia García,
una de las componentes de la Ejecutiva Local.
En este sentido, dentro de ese ritual de realizar el
descenso con la presencia de los tambores por delante del desfile, La
Dolorosa entraba en el interior del templo sobre las 18:15 horas, en
medio del público numeroso que todavía, pacientemente, había aguardado el
desarrollo del desfile.
Solemne Entierro
Las cofradía y hermandades que desfilaban por la noche en
la procesión del Santo Entierro, rápidamente y sin tiempo para
el descanso, se tuvieron que poner manos a la obra para el cambio en la
indumentaria de las imágenes, ya que a las 22:30 horas dio comienzo el
desfile más solemne de cuantos se celebran.
En este sentido, todas la miradas se detuvieron a la
medianoche cuando, escoltado por una decena de agentes de la Guardia
Civil, que minutos antes recibieron por parte del vicepresidente,
Vicente Más, la insignia de la Hermandad, hizo su aparición el
Cristo Yacente: la gran obra de Mariano Benlliure,
sobriamente adornada con unos ramos de iris, y sus cuatro faroles.
Impresionante la imagen del Yacente
desfilando por calles como Perier, el Estrecho de
Franciscanos, donde se ubicaron los compañeros de Visión-6
para la retransmisión en directo del desfile, De Eras o
Silvela, ante el silencio sepulcral del público, puesto en pie al
paso de la obra maestra de la Semana Santa de Hellín.
Con el Cristo Yacente-que por cierto el año
próximo podría estrenar báculos-, en las escalinatas de la Iglesia de
la Asunción, tuvo lugar el tradicional toque de oración, en
presencia de las imágenes de San Juan Evangelista y
Nuestra Señora de la Soledad.
Actividad
Pasados unos minutos de las 03.00 de la mañana, y con la
Plaza de la Iglesia, a pesar de la temperatura algo gélida,
abarrotada de público, se daba por concluida una Procesión que, de alguna
manera, continúo en la mañana del Sábado, con el traslado de los tronos a
sus sedes y de la imágenes que ya no van a procesionar; y de otra parte, con
las labores de cambio de vestuario a las que hoy sí estarán en la última de
las procesiones.
Además, el Sábado de Gloria también se llevó a cabo la
vela a La Soledad, escoltada por varios nazarenos de una de
las grandes obras de la Semana Pasional hellinera, de autor desconocido, que
adquirió todo su protagonismo en la Procesión del Viernes Santo por la
noche.
Asimismo, en la ciudad se vivió durante la mañana del
Sábado, una jornada radiante, en cuanto a la climatología se refiere, y de
numeroso público, antes de que diera comienzo la última de las tamboradas:
aquélla que durante mucho tiempo se dijo estaba reservada fundamentalmente a
las mujeres; pero, afortunadamente, las tamborileras del género femenino se
han ido incorporando al conjunto de la Semana Santa y de la tamborada a lo
largo de todos los días.
Una Tamborada de sentimientos encontrados: el de estar
vibrando con otra noche mágica; pero sabedores que el final está cerca. Un
año, muy largo, deberá de pasar para volver a experimentar estas
sensaciones.