EL DIARIO /M. G. Increíble, alucinante,
sorprendente, el no va más. Son algunas de las exclamaciones que estos días
más se escucharon, en alusión a la Tamborada del pasado Miércoles Santo, en
la que se calcula que más de 18.000 tambores se dieron cita en las calles de
la ciudad, en una estampa que ni los más lugareños recordaban en la primera
de la tamboradas.
Así por ejemplo lo reconoció el presidente de la
Asociación de Peñas, Rafael Roche, un tamborilero de pro, que
«nunca recordaba» haber visto calles como El Sol,
completamente atestadas de tambores, así como El Rabal, Benito Toboso
y otras adyacentes, sin duda, ante la posibilidad de poder entrar en
el Libro Guinnes de los Récords. Todo el mundo quería ser
partícipe de esta proeza.
En este sentido, televisiones como Tele-5 o
TVE se hicieorn eco, en directo, de lo que estaba aconteciendo
en Hellín a esa hora del Miércoles, así como Castilla-La
Mancha Televisión y albaceteñas, como Visión-6.
Está claro que Hellín superó, y de largo,
esos más de 10.000 tambores que como mayor registro está en China.
Aunque ahora queda que la organización de este curioso libro de
registros acepte la pruebas fotográficas que se realizaron desde distintos
ángulos-también desde el aire-, y de video, para validar el registro, tras
el recuento que se lleve a cabo.
Hay que recordar que esta es la opción que apoyó la
Asociación de Peñas y las personas, como Javier Portaña,
que, en su caso, desde hace años llevan madurando esta idea, ya que se
descartó por completo la opción de cerrar varias calles, junto a la
instalación de tornos y la firma de los participantes, como la opción
inicial que desde al organización se pedía para validar el registro.
La mayor tamborada
Ahora, habrá que esperar un par de semanas como máximo,
para conocer el veredicto, aunque Rafael Roche se mostraba ayer muy
tranquilo y señaló que «los que hemos vivido este día que ya está en la
historia de la Semana Santa, sabemos que Hellín es la mayor Tamborada del
mundo», declaraba con orgullo y satisfacción.
Y es que, en la ciudad se vivió un ambiente
indescriptible e inenarrable, que a más de un uno le hizo llorar de emoción
en el momento, y casi cuando se recordaba la situación más en frío, desde
que a las 16:00 horas se comenzaron a escuchar los primeros tambores y se
alcanzó el punto álgido, entre las 17:30 hora y las 18:00 horas, con calles
absolutamente colapsadas de público en una auténtico manto negro y rojo.
Un espectáculo que no se quiso perder la consejera de
Turismo, Magdalena Valerio, «absolutamente asombrada y sorprendida por
este impresionante ambiente», en el momento en que acompañaba al
alcalde, Diego García Caro, nombrado Tamborilero de Honor, y
Francisco Díaz, el presidente de la Federación Local de Padres y
Madres de Alumnos (FLAMPAHE) y que, en nombre de la comunidad
educativa, recibía el título de Tamborilero del Año.