EL DIARIO /M. G. Hellín amanece hoy triste,
melancólico y nostálgico. La misma sensación de todos los años. El motivo,
el final de la Semana Santa más atípica, por la climatología que se recuerda
de los últimos años. Menos mal que ayer, el tiempo hizo una pequeña tregua y
el último de los actos, la Procesión del Encuentro se pudo
desarrollar con total esplendor y en loor de multitudes.
Y es que, tras la lluvia y el frío que ha presidido el
desarrollo de la primera Semana Santa con la declaración de Interés
Turístico Internacional, ayer no había prisa. De hecho, la última de las
procesiones se recogió cerca de las 19 horas, un auténtico récord en cuanto
a esta jornada de Domingo de Resurrección, toda vez que miles de
tamborileros, cumpliendo con la tradición de los últimos años, realizaron el
recorrido que separa la Plaza de la Iglesia y el Recinto
Ferial, saboreando cada redoble.
Aquí tuvo lugar el tradicional encuentro entre El
Resucitado, también de luto este año, por la reciente muerte de una
de sus componentes, Maribel Ruiz, hija de Cristóbal Ruiz,
durante muchos años, presidente de la hermandad, y La Dolorosa;
en este sentido, el elegido para arrebatar el puñal este año a la imagen de
Coullaut Valera, fue Francisco Baquero.
Del mismo modo, La Dolorosa lució ayer por
primera vez de manera oficial, la túnica que hace unas semanas concluían las
Monjas Claras, aunque, la lluvia primero de Miércoles Santo, y
después de Viernes Santo por la mañana, habían impedido su lucimiento por
las calles de la ciudad.
Comienza el desfile
Acto seguido, el desfile se puso en marcha, bajo un sol
resplandeciente y una temperatura más propia de esta época primaveral, en
medio de un recorrido salpicado de alegría y júbilo, tanto por el público
que presenciaba el desfile, los tamborileros que habían resistido toda la
madrugada; y los propios protagonistas de la Procesión, en esta ocasión, con
el capuz arriba, en señal de alegría por la Resurrección del Señor.
Sin embargo, la Hermandad de la Cruz optó
por el capuz y fajín negro, recordando a Antonio Marín, «Melchor»,
fallecido hace unos meses, y alma mater de esta Hermandad durante varias
décadas.
La entrada de los participantes en El Rabal
fue emocionante y apoteósica. La Verónica, la Virgen de
las Penas, San Juan, o La Magdalena desfilaban con la
alegría que le imprimían sus costaleros, hasta que llegó el momento de la
despedida, con el desfile de bandas de cornetas y tambores y el recuerdo, en
el ambiente, de una Semana Santa espectacular en todos los sentidos, a pesar
de la inestimable compañía de la lluvia.
Agua
Y es que, en la tarde del pasado Sábado de Gloria, una
fuerte tormenta de agua se desató en la ciudad hasta las dos de la
madrugada, en que la lluvia cesó, y los tamborileros pudieron echarse en
masa a la calle para vivir la última de las tamboradas.
Asimismo, y a falta del resumen final que realizarán los
Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en principio no han ocurrido
mayores incidentes que aquellos propios de una fiesta en la que se llegan a
reunir más de 30.000 personas por las calles de la ciudad; en este tiempo
también, la Cruz Roja ha estado presente en la Plaza de
la Iglesia, ante cualquier eventualidad que se produjese: sin varias
las salidas que, sus efectivos, han tenido que llevara c cabo a lo largo de
estos días.
En definitiva, en los próximos días llegarán los análisis más calmados de
las autoridades y de los presidentes de las asociaciones de Cofradías y
Hermandades, un Carlos Martínez que ha vivido su primera Semana de
Pasión como responsable en el cargo, y de Peñas de Tamborileros.