La gran participación de público, el estreno
con orgullo de la Declaración de Interés Turístico Internacional, ausencia
de grandes incidentes, y el gran fervor y pasión con que hellineros y
cientos de visitantes han vivido estos días, han sido las notas más
destacadas que ayer se quisieron remarcar, en el resumen que, ya más en
frío, se ha realizado de la Semana Santa recién concluida.
De esta manera, todos los que ayer analizaron la Semana
Santa, también señalaron que la edición de este año ha puesto de manifiesto,
la simbiosis e indisoluble unión entre las tamboradas y los desfiles
profesionales, como se evidenció en la mañana de Viernes Santo, con la
suspensión de la procesión al Calvario: los tamborileros se
sintieron huérfanos en el monte hellinero.
Asimismo, la Semana de Pasión que acaba de concluir, puso
en valor escenas más propias de la fiesta en otras ciudades de gran fervor,
como Sevilla o Málaga, con caras de tristeza,
inconsolables y llenas de lágrimas de participantes que asistían, con
impotencia, al hecho de no pode procesionar.
Cofradías que ni procesionaron
Algunas cofradías, como Nuestro Padre Jesús Nazareno, ni
siquiera pudieron procesionar, al igual que Los Azotes, aunque
a estos les queda el consuelo del traslado que realizaron la tarde de
Miércoles Santo, antes de que la lluvia hiciese acto de presencia. Algo que
ayer, sus responsables señalaron que nunca antes les había ocurrido.
Precisamente, la Cofradía que preside Vicente Lucas, previsora,
incorporó una novedosa protección de llevar bajo palio al grupo escultórico
que estrenaba restauración en una Semana Santa la primera, recordó aquél, en
que no han podido desfilar ninguno de los dos días marcados para ello.
En la misma mañana de Viernes Santo el alcalde, que en
todo momento estuvo acompañando al presidente de la Junta de
Comunidades, José María Barreda, en su visita a Hellín,
también lamentó la mala climatología tras un año de muy buenas temperaturas
e importante sequía, coincidiendo con la llegada de la Semana Santa tan
especial del 2007.
Frustración
Sin embargo, Diego García señaló que el fervor, la
pasión y los sentimientos de los hellineros ante su gran fiesta, se puso aún
más de manifiesto si cabe, con la aparición de este escenario, al recordar
las caras de tristeza y de lágrimas entre muchos de los participantes,
«por ver frustrada la sensación de no poder desfilar, tras un año de intenso
trabajo».
«El público que estamos en la calle, dijo el alcalde, asistimos al
desfile de nuestras bandas, nazarenos y costaleros, que llevan un año de
intenso trabajo y preparativos. Es para estar tristes; pero, continuó,
todo el mundo ha dado una lección de querer por encima de todo a una gran
tradición que se siente desde pequeño y que, por méritos propios, se ha
ganado esa declaración de Interés Turístico Internacional».