|Portada| 6 de Febrero de 2007

Se trata de un amplia nave con tallas y objetos que recuerdan la tradición de la Orden de Santa Clara

Ciriaco Benavante inaugura la nueva Iglesia de Las Clarisas de Hellín

EL DIARIO /M. G. El Obispo de la Diócesis de Albacete, Ciriaco Benavente, junto a otras autoridades eclesiásticas, civiles y políticas, entre ellas el alcalde, Diego García, inauguró y bendijo el pasado fin de semana la nueva Iglesia que se ha terminado de construir en el Convento de Las Clarisas

La nueva capilla es una nave de 25 metros de larga, por doce de ancha. Está edificada sobre unos cimientos sólidos, con una estructura de hierro, junto a un revestimiento en el techo de madera rústica, con unas vigas laminadas, de unos trece metros.

Esta situación forma unos ángulos que dan origen a tres perspectivas. El coro alto se halla a mitad de la Iglesia, proporcionando toda una visión de madera, con unos capisteles sencillas.

A partir de ahí se diseña otra perspectiva, formando otro ángulo donde se dibuja la parte del presbiterio, que consta de un semiábside, con seis columnas: entre cada una de ella, dan luz a ese presbiterio, unas vidrieras con las seis santas principales de la Orden de Santa Clara.

El presbiterio

El presbiterio consta de tres escalones para poder ver de manera diáfana las celebraciones; un altar con tres medias cañas de mármol verde; y en el interior, un Sagrario instalado en otra media caña de mármol, empotrado en la pared y consiste en una réplica de la Porcíncula, la primera Iglesia donde nace la Orden Franciscana

Encima del sagrario se encuentra el cristo de San Damián, que fue el que convenció a San Francisco de Asís para que iniciara su andadura de conversión a favor de los pobres y leprosos.

A derecha e izquierda aparecen San Francisco y Santa Clara, dos tallas policromadas, junto a la Inmaculada, patrona de la Orden.

Un panel de tablas

Da luz a la Capilla un panel de tablas, de con lo más representativo de la vida de Santa Clara. La primera de ellas, Domingo de Ramos, cuando ella recibe la palma y se decide a seguir las huellas de San Francisco; en la segunda, aparece el corte de los cabellos y la consagración de Santa Clara.

La tercera tiene que ver con la bendición de los panes, que recuerda cuando el Papa visitó a las lermanas, le pidió a Santa Clara que bendijera la mesa y, milagrosamente, en cada pan se grabó la señal de la cruz.

Otro episodio refleja cuando Santa Clara, al sacar la custodia, salva a Asís de la invasión de los bárbaros. Existe una cruz en forma de Tau, que es una representación del cántico del hermano sol, acompalado del agua, las flores, la luna o las estrellas. La última escena es el tránsito de Santa Clara a su muerte, con las hermanas y la Virgen que la reciben.

También se han colocado los antos franciscanos: San Antonio de Padua, San Buenaventura y San Bernardino de Siena. En la vidriera principal a la entrada de la puerta, aparece una figura de Santa Clara, con el manto abierto, acogiendo a una serie de hermanas como protectora de la Orden.

Los artículos firmados son de responsabilidad de sus autores: EL DIARIO no comparte necesariamente las opiniones que se expresan en los mismos. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier artículo, información, fotografía o dibujo sin permiso escrito de EL DIARIO

El Diario de Hellín Digital - Ediciones Illunum. C/. López del Oro, 7-1D. 02400 HELLÍN (Albacete).CIF: B02239614. Tfno. 967305200. Fax: 967306420