mostró, en el salón de Plenos del Ayuntamiento, en presencia
del alcalde, su satisfacción por resolver estas resoluciones que responden a
peticiones que se formularon, en algunos casos, hace más de 17 años.
"Hoy sentamos las bases, dijo, para legitimar
unos derechos que han estado presentes", y que hasta ayer no se
concretaron, apuntó, a causa de las tramitaciones que requieren este tipo de
resoluciones.
Primeros beneficios
De esta manera, con la inscripción en el Registro
de Aguas de los aprovechamientos de la Fuente Principal de
Isso, y de los sondeos de El Boquerón, tendrán una
dotación media de 8,1 hectómetros cúbicos anuales, para regar las 4.322
hectáreas inscritas, con el fin de dar respuesta a una reivindicación de
1989.
En cuanto a los acuerdos que ayer se materializaron, la
CHS han inscrito un aprovechamiento de la Fuente
Principal de Isso, cuya superficie regable es de 742 hectáreas, con
el fin de disponer un volumen máximo anual de 2,58 hectómetros cúbicos, para
regar cultivos de frutal hueso, almendro, cereal de invierno, olivar,
hortaliza del Heredamiento de Isso, hasta un total de 511
usuarios.
Del mismo modo, se reconocen los derechos de
aprovechamiento de los tres sondeos de El Boquerón, cuyos
titulares son la Junta de Comunidades; los usuarios de la
Fuente Principal del Heredamiento de Isso, y la Comunidad
de Regantes, Juan Martínez Parras. La inscripción otorga un volumen
máximo anual de 5,56 hectómetros cúbicos, para regar 3.580 hectáreas.
Los caudales portados por los sondeos El Boquerón se
vierten y acumulan en un embalse de regulación de unos 100.000 metros
cúbicos, ubicado en la rambla del Boquerón, del que parte una
conducción de aguas hasta el entorno de la Fuente Principal de Isso.
Estos sondeos se ejecutaron en su día, como parte de las obras de
infraestructura para el desarrollo y transformación, de la zona regable de
Hellín.
Estatutos de la Junta Central
Del mismo modo, se entregó una edición especial de los
estatutos a los responsables de la Junta Central de Regantes del Alto
Segura que se constituyeron el aspado cinco de julio y que, a través
de su formación, tendrán garantizados sus derechos e intereses, al acogerse
a una normativa de autorregulación; además de ayudar al organismo de cuenca,
a controlar la explotación de los acuíferos y evitar su sobreexplotación.