EL DIARIO /M. G. Se puede decir que el triunfo de
España en la Eurocopa ante Alemania fue
histórico, a nivel general pero, en Hellín se vivió como una
fiesta que no recuerdan ni los más lugareños. Y es que, fueron miles las
personas que se lanzaron a la calle tras la victoria del domingo a celebrar
un triunfo que en la ciudad se ha vivido con especial emoción.
El ambiente en las horas previas al partido ya anticipaba
la gran fiesta que luego, como así fue, se pudo vivir en Hellín,
ya que las camisetas rojas de la Selección, banderas y otros elementos
relacionados con la Nacional, eran fácilmente visibles en distintos puntos
de la ciudad.
Luego, llegó el partido: calles desiertas y bares, en
algunos casos, atestados de público, ya que finalmente el Hellín
Deportivo no pudo colocar una pantalla gigante en la Plaza de Toros,
como era su deseo tras conocerse que España jugaría la final, ante la falta
de existencias de televisores de estas dimensiones que, en caso de que se
hubiese instalado, es seguro que hubiera reunido a miles de personas.
Todos a la calle
Pero tras el final del partido, llegó la locura.
Aprovechando la buena temperatura de la noche hellinera, miles de personas
salieron a calle, andando, en coche, en bicicleta o en moto-cualquier medio
de locomoción era válido-, con el fin de disfrutar con una victoria
histórica.
Banderas, bufandas, caras pintadas con los colores de la
Nacional, y coches o camiones tocando el claxon, querían reivindicar el
triunfo de España sobre los alemanes en el epicentro de las
celebraciones en la Plaza de Santa Ana, hasta ahora, del
Real Madrid o Barcelona, en la liga española, y desde este
fin de semana, también del combinado nacional.
Hasta el lugar de celebración también se quiso acercar la
propia concejala de Festejos, Pilar Roche, ataviada con su bandera
española; incluso no faltaron los fuegos artificiales al cielo para celebrar
el título en una Eurocopa, que, en Hellín se ha
vivido con gran emoción, sobre todo, a partir del partido de cuartos de
final ante Italia.
La fiesta se prolongó en algunos casos hasta altas horas
de la madrugada, pese a ser domingo y ayer, un día laboral. Pero nadie
quería que la noche acabara. Por aquello de si son necesarios otros 44 años
para alzar el título.