Apoyándose en la película de Frank Kapra,
«Juan Nadie», Caro destacó el espíritu de los hellineros y de una
ciudad que invitó a conocer, no de puntillas sino en toda su extensión, tras
reconocer públicamente conversaciones con algunos vecinos, por ejemplo, de
Isso o Nava de Campaña, que venían a poner de
manifiesto el salto experimentado en el pasado reciente:
«Los hellineros somos gentes que no buscamos nuestros
orígenes ni nuestra identidad en ninguna espuma aristocrática; lo hacemos en
la grandeza de quienes dieron tanto cuando no tenían casi nada. Lo que nos
enorgullece, apasiona y nos mueve, enumeró, es el ejemplo de quienes
aprovecharon las pocas oportunidades que tuvieron para progresar»,
declaró con emoción.
Hellín, cuenta y mucho
Para Caro, el mayor salto radica en el hecho de
que "hoy, no nos sentimos comparsa de nadie; Hellín ya no es una tierra
de paso, ni los hellineros somos menos figurantes en una obra de teatro cuyo
guión se ha escrito en Toledo, Murcia o Madrid. Nuestro barco tiene fuerza,
motores, remos y timón. Contamos y se nos respeta», al profundizar en el
«mayor nivel de inversión que jamás se ha conseguido y conocido en
Hellín».
En este sentido, Diego García dijo sentir
«verdadera pasión por Hellín». Querer a Hellín consiste principalmente en
trabajar por él e incluso, en ser rebeldes o insubordinados por defenderlo»,
tras recordar algunas luchas mantenidas en el seno de su partido por la
lucha y defensa del agua.