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La lluvia, casi constante y el tiempo desapacible, prácticamente desde la
tarde del pasado martes, no impidieron que más de 16.000 personas siguieran
en directo la actuación musical de Joaquín Sabina en
Santa Ana y más del triple, desafiaran ayer a las adversidades
meteorológicas para vivir con intensidad, el Día de Castilla-La Mancha
que, por primera vez en la historia, se celebró en Hellín.
De esta manera, los más de 300 autobuses procedentes de
distintos puntos de la región comenzaron a llegar a la amplia explanada
habilitada para tal fin en las inmediaciones del Hospital
aunque, la coincidencia de que muchos de ellos prácticamente llegaron sobre
las 11 de la mañana, hizo que en algunos momentos se colapsara la
circulación hasta poder llegar a su destino.
Actividad incesante
Ya dentro del Recinto Ferial, la actividad
fue incesante a lo largo de toda la mañana y tarde, con las distintas carpas
y tejadillos, como perfectos paraguas para resguardarse de la lluvia que,
por algunos momentos, se hizo abundante.
Sin embargo, miles de personas no dudaron en soportar,
estoica e imperturbablemente en algunos casos, largas colas hasta poder
alcanzar una ración de gazpachos y albaricoques de la zona como postre, como
una manera de hacer un alto en el camino, y poder seguir disfrutando, ya por
la tarde, de la serie de actividades musicales, juegos y actos para los
mayores, que la Junta de Comunidades, en colaboración con el
Ayuntamiento, había preparado.
Lo cierto es que esa inestabilidad en el ambiente hizo
que sobre la marcha se fuesen tomando decisiones sobre el horario de algunas
actividades como, por ejemplo, los trenecitos que recorrieron distintas
zonas de la ciudad, o los autobuses que estaban previstos que trasladaran a
los interesados a conocer de cerca el Tolmo de Minateda, así
como las actuaciones folcklóricas previstas en el Anfiteatro.
Productos típicos
A lo largo del recorrido también se pudieron contemplar y
degustar, en algunos casos, productos típicos de la región y,
fundamentalmente, de la comarca Campos de Hellín, mientras que
los más pequeños disfrutaban de la serie de juegos de ocio, tiempo libre y
entretenimiento que la organización había preparado en el césped de
Santa Ana.
Vigilancia
También importante fue el despliegue de cuerpos y fuerzas
de seguridad del Estado llegadas, a modo de refuerzo, de distintos puntos de
la provincia, así como la presencia de un puesto de emergencia del 112. Al
cierre de esta edición, no se tenía conocimiento de que hubiese ocurrido
algún hecho desagradable o de relevancia.
Del mismo modo, también los medios de comunicación tuvieron su particular
espacio en el Recinto Ferial. En una carpa, medio centenar de
medios locales, provinciales y regionales pudieron seguir, a través de la
imágenes de televisión, lo que ocurría en la carpa institucional ubicada en
el campo de césped artificial, contando para ello con ordenadores y el mejor
sonido para las crónicas impresas o radiofónicas.