EL DIARIO /M. G. El fútbol es así: de grande y de
miserable. Por eso tal vez mueve pasiones en todo el mundo. El Hellín
Deportivo, que se las prometía muy felices después de tres jornadas
sin conocer la derrota, lo que prácticamente le daba la salvación, de nuevo
va a tener que remar, fuerte y duro, ante el oleaje de adversidad que se
avecinan. Y por delante quedan doce partidos para llegar a las aguas
tranquilas del río.
Y es que, con independencia ayer de la derrota en
Alcázar de San Juan ante el Gimnástico, por otra parte
inmerecida, porque los de Jovi tuvieron numerosas y claras ocasiones
de gol, precisamente, cuando peor estaban las cosas y Eloy había
puesto el empate en el marcador, los problemas han vuelto a aparecer en el
conjunto de Santa Ana, donde parece que no habrá calma hasta
el final de la liga.
El adiós de Gabri
En primer lugar, Gabi, el portero del conjunto
hellinero desde hace unos tres meses, le comunicó este fin de semana al
presidente, Javier del Pueblo, sus intenciones de abandonar el club
por motivos personales, por lo que ayer, Juanillo tuvo que regresar a
la disciplina del equipo que había dejado hace tres semanas por no contar
con la confianza del mister, para jugar de titular; algo que tendrá que
volver a repetir este fin de semana en casa ante el Quintanar del Rey,
en tanto en cuanto Floren culmina su proceso de recuperación.
Pero además Añón, que en principio iba a regresar
ayer cumplido su partido de sanción, con la confianza que al marbellí le
había dado el primer gol que marcó hace unas semanas ante el Manchego,
va a tener que pasar por el quirófano, y su concurso es seria duda para lo
que resta de temporada.
Panorama complicado, sin duda, para un Hellín
Deportivo que tendrá que seguir empleándose a fondo en lo que queda
de duro calendario, tanto en casa como en los desplazamientos, para no verse
sorprendido, después de la derrota que ayer sufrió en Alcázar de San
Juan, absolutamente inmerecida, sobre todo, por la gran segunda
mitad que realizó el conjunto hellinero, sobreponiéndose al gol en contra
del Gimnástico, apenas se había superado el ecuador.
Encinar, al larguero
Sin embargo Encinar, muy activo toda la tarde,
lanzó un zapatazo que se encontró con el larguero de un Juan Carlos,
que, en la segunda mitad, se convirtió en uno de los mejores jugadores del
equipo de José Luis Sepúlveda. Antes del descanso, más problemas para
el Hellín, con el esguince de tobillo de Juanma, que
obligó a ser sustituido por José Manuel.
Tras el descanso, el Hellín salió con
decisión y avisando de sus intenciones de empatar. Eloy, en dos
ocasiones, tuvo cerca la igualada; y precisamente, tras un cabezazo de
El Pelón que despejó a córner en una gran intervención el portero,
el diez hellinero iba a establecer el tanto del equilibrio en el marcador.
Los alcazareños, mucho más presionados en la tabla, y con
más urgencias, vivieron a partir de es momento los minutos más delicados de
desajuste de líneas, algo de lo que se percató el Hellín para
volcarse en busca de la que hubiese sido segunda victoria de la temporada
lejos de casa. Eloy y Ciro, lo pudieron conseguir, pero no
acertaron, algo que sí logró Beamud, en una de las escasas
aproximaciones sobre el portal defendido por Jumillano.
Regreso a casa
El mister hellinero se la jugó retirando a Fran y colocando en el
campo a Francisco; y bien que pudo el delantero haber conseguido, al
menos el empate que se resistió, y el Hellín Deportivo, como
en los viejos tiempos y por desgracia, volvió a las andadas de la derrota,
cuando el próximo domingo, tres semanas después del último partido en casa,
regresará a Santa Ana para recibir a otro necesitado, como el
Quintanar del Rey.